Avión que despegó de El Salvador participó en ataques a barcos ecuatorianos

<p>Sobrevivientes a los ataques relataron a periodistas del periódico <i>The New York</i> <i>Times </i> que una embarcación de “gringos” los sacó del agua, les puso capuchas, los esposó e interrogó, y luego los entregó a un barco de la Marina de El Salvador. La Fuerza Armada salvadoreña <a href="https://x.com/FUERZARMADASV/status/2036300883391111223"><u>confirmó en sus redes sociales uno de estos “rescates"</u></a><u>.</u></p>

Andrés Dimas

Un avión que despegó desde El Salvador participó en los ataques a tres barcos pesqueros ecuatorianos en el océano Pacífico a inicios del año, en la que desaparecieron ocho personas, como parte de una posible operación encubierta de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), según publicaron esta semana dos periódicos estadounidenses.

Según el New York Times, un avión con capacidad para hacer vigilancia marítima utilizó como base el aeropuerto militar de Ilopango, a 10 kilómetros de San Salvador, para volar en dirección a las tres embarcaciones que fueron atacadas con drones en altamar, en cercanías a las Islas Galápagos, en enero y marzo de este año, según sus datos de vuelo.

Los datos de seguimiento del avión analizados determinaron que la aeronave voló en la dirección del barco pesquero Fiorella, entre el 16 y el 20 de enero, incluido el día que la embarcación desapareció junto a ocho tripulantes de nacionalidad ecuatoriana. 

Lo mismo ocurrió con los otros dos ataques reportados, contra La Negra Francisca Duarte II y el Don Maca, ocurridos entre el 17 y el 26 de marzo, de los que todos los tripulantes sobrevivieron. 

Los pescadores supervivientes relataron que tras el ataque, los abordó una embarcación de “gringos” que los sacaron del agua, les pusieron capuchas, los esposaron e interrogaron, y luego fueron entregados a un barco de la Marina Nacional de El Salvador. La Fuerza Armada salvadoreña confirmó en sus redes sociales uno de estos “rescates”, sin identificar la embarcación de la que recibieron a los náufragos.

Los bombardeos ocurrieron en aguas circundantes a Ecuador, una de las principales rutas mundiales para el tráfico de cocaína. Sin embargo, a diferencia de las cuestionadas operaciones contra presuntos narcotraficantes en el mar, ampliamente difundidas por el gobierno de Donald Trump, estos ataques no se los adjudicó nadie.

El reporte del Washington Post indica que detrás de estos misteriosos ataques está envuelta la CIA. Una fuente con conocimiento del caso dijo a ese medio que se trata de una operación secreta que se desarrolla en el extranjero aprobada por el presidente de los Estados Unidos pero en la que no se reconoce públicamente la participación del gobierno estadounidense.

El aeropuerto de Ilopango, que usó como base el avión implicado en los ataques, ha sido clave en anteriores operaciones encubiertas de la inteligencia de los Estados Unidos. El artículo hace mención a hechos ocurridos entre 1985 y 1986, cuando exmilitares estadounidenses y oficiales de la CIA utilizaron el aeródromo como centro de operaciones logístico y armamentístico para apoyar a Los Contras, que operaban en Nicaragua para derrocar al gobierno sandinista.

Durante ese período, Ilopango también sirvió como puente para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos a cambio de armas y municiones para la guerra contrarrevolucionaria, con complicidad de altos oficiales estadounidenses, según diversas publicaciones, entre estas Dark Alliance, del periodista Gary Webb, y Cocaine Politics, de Peter Dale Scott y Jonathan Marshall, libros de referencia que apuntan al actuar criminal de la CIA en Centroamérica.

Posterior a los Acuerdos de Paz, en marzo de 2000, El Salvador firmó un acuerdo con Estados Unidos para establecer el Centro de Monitoreo Antidrogas (CMA) que funciona en Comalapa, La Paz, cerca del aeropuerto del mismo nombre. Su funcionamiento inició en el gobierno de Francisco Flores y hasta el momento sigue operando.

Oficiales de ese Centro de Monitoreo afirman que tienen capacidad de realizar operaciones aéreas las 24 horas los 365 días del año y de apoyar "una amplia variedad de aeronaves tanto tripuladas como no tripuladas, de ala fija y ala rotatoria”.

John Feeley, ex embajador de Estados Unidos en Panamá y antiguo piloto de la Infantería de Marina, le dijo a The Washington Post que se había preguntado por qué este tipo de aeronave de vigilancia volaría desde Ilopango en lugar que desde Comalapa.

Desde su regreso al poder, Trump ha sido un aliado cercano del presidente salvadoreño Nayib Bukele. En marzo, ambos gobiernos firmaron un convenio bajo el “Escudo de las Américas”, un plan militar que permite a Washington combatir al narcotráfico con cooperación internacional.

En 2025, Trump y Bukele alcanzaron un acuerdo para el envío de centenares de migrantes hacia la megaprisión salvadoreña del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), donde los detenidos denunciaron sufrir tratos crueles y abusos sexuales. A cambio, Bukele recibió la promesa de retornar a los capos de la MS-13 implicados en negociaciones mafiosas con su gobierno, que esperan juicio en Nueva York.